Cuando eres joven, poner un pie en la escala financiera puede ser difícil. Indistintamente estés buscando independizarte, pagar estudios universitarios o pensando en empezar un proyecto nuevo, hay muchas cosas que debes considerar.

Las preocupaciones financieras suelen estar en la parte superior de la lista de la mayoría de las personas y a muchos jóvenes les preocupa tener dificultades, no necesariamente en términos del dinero que ganan, sino en términos de poder acceder y utilizar un crédito.

Te explicamos todo lo que debes considerar en el momento de solicitar un préstamo personal.

Comisiones de apertura al solicitar un préstamo

Lo primero que debes hacer cuando vas a solicitar tu préstamo personal es escoger la entidad financiera que más te interesa, seleccionar el tipo de préstamo que necesitas entre los que te ofrecen, y después llenar los formularios con los requerimientos.

Una vez que verifiquen que cumples con todo lo necesario y te aprueban, debes pagar lo que se llama comisiones de apertura. Pero, ¿qué son?

Es un porcentaje que cobra la empresa financiera en el momento de realizar los trámites para cubrir gastos administrativos.

No todas las entidades cobran esta comisión. Hay unas que sí lo hacen en sustitución de los intereses, y otras que la cobran junto a estos. Eso depende de cada empresa. El porcentaje puede variar entre el 0 y el 3% de la cantidad total que te presten.

Algo muy importante a tener en cuenta es que esta comisión se abona antes de recibir el dinero. Lo que puede resultar un tanto paradójico, ya que si una persona realiza este tipo de solicitudes es porque no cuenta con el dinero necesario.

Es por esto que las entidades también dan una opción de financiación de esta comisión de apertura, lo que lleva al usuario a pagar los intereses adicionales que genera esta comisión.

Podemos ejemplificarlo de la siguiente manera:

Si has solicitado una cantidad de 20.000 euros para pagar en 36 meses, con 7 % en tasas de interés y comisión de apertura de 1,5 % (300 euros), vas a recibir los 20.000 euros pero la financiación será de 20.300 euros. Es decir, que deberás pagar los intereses como si hubieses solicitado un préstamo por 20.300 euros.

Si bien la diferencia entre abonar la comisión al comienzo o financiarla no es mucha, se recomienda ahorrar lo máximo posible, optimizar el dinero de la mejor manera y evitar caer en estas dinámicas que pueden terminar endeudándote más.

Hoy en día existen muchas entidades que ofrecen alternativas, como los préstamos online, que no cobran este porcentaje. No obstante, esto tampoco quiere decir que la financiación vaya a ser más barata.

Es por lo que antes de seleccionar una empresa y un tipo de préstamo, debes investigar previamente y analizar varias opciones, estudiar los pro y los contras, plazos, intereses, entre otros. Te explicamos algunos más en detalle:

  • Tipo de intereses: estos pueden ser fijos o variables, siendo más conveniente la primera opción, ya que te garantiza que siempre vas a pagar la misma cantidad.
  • Cuota: es importante saber el importe de las cuotas, ya que el hecho de que sea más bajo no significa que pagas menos. Debes analizar lo más conveniente, si es mejor tener cuotas más bajas pero por un plazo más largo, o cuotas altas pero a corto plazo.
  • Comisiones: además de la de apertura, algunas empresas incluyen otras adicionales, por lo que debes ser cuidadoso con esto, ya que puedes terminar pagando mucho más de lo estimado.
  • Vinculaciones: algunas entidades condicionan la solicitud a la contratación de algún servicio o producto que ofrecen, como pólizas de seguros. En estos casos, hay que ir con cautela ya que esto se convierte en un gasto adicional que sigue inflando la cifra.

Plazos de devolución de un préstamo

A la hora de hacer la solicitud, te vas a encontrar con los plazos que tienes para devolver la cantidad de dinero que te ha prestado la entidad financiera.

Estos pueden ser variables y dependen de ciertos factores, como, por ejemplo, la cantidad que se está solicitando. Los plazos pueden ser de 1 mes hasta 10 años, según la cantidad de dinero, el tipo y las condiciones generales que implican ese trámite.

Además, el plazo, junto a la cantidad total y los intereses, van a determinar de cuánto va a ser la cuota que se debe pagar mensualmente. Es por eso que puedes escoger entre pagar a plazos cortos o largos. Pero, ¿qué es lo más conveniente?

En el caso de los plazos cortos, vas a tener períodos reducidos para devolver la cantidad  total y por tanto las cuotas son más altas. No obstante, vas a terminar de pagar el dinero más rápido y en consecuencia la deuda total es menor.

En cuanto a los plazos largos, dispones de un período mayor para pagar y las cuotas son más bajas. Pero, al pagar intereses durante más tiempo, la deuda total asciende mucho más.

¿Qué es mejor? Eso va a depender de tus necesidades. Lo más recomendable es pagar la deuda lo antes posible, pero si no se tiene esa posibilidad, los plazos más largos son también una buena opción.

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