El auge de las empresas fintech motivó a que la solicitud de préstamos se agilizará en contra del papeleo convencional. Para equipararse a la altura de estas, las entidades bancarias implementaron una serie de estrategias los últimos años. Los prestamos preconcedidos son uno de estos y se perfilan como una herramienta útil que a todas luces debe considerarse con precaución.

En qué consisten los préstamos preconcedidos

Los préstamos preconcedidos son un tipo de préstamo rápido en el cual la entidad bancaria es la que ofrece y aprueba los créditos sin la mediación del usuario.

Es decir, este último no tiene que hacer la solicitud, llenar el papeleo y cumplir con determinados requisitos; sino que es la entidad la que lo concede a través de sus canales oficiales (cajero automático, correo electrónico, banca online y demás).

Para determinar el valor del crédito, los bancos consideran todos los movimientos que el usuario tiene mensualmente, así se aseguran de que este puede hacer frente al préstamo. Por tanto, estos pueden ser inferiores a 5.000 euros u oscilar por sobre los 30.000.

Es importante puntualizar que en estos contextos los clientes no tienen que solicitar préstamo, sino que la entidad realiza todo el proceso por su cuenta. Tampoco es obligatorio aceptarlo, dependerá en última instancia de la decisión del usuario.

Ventajas de solicitar un préstamo preconcedido

Lidiar con la burocracia que está detrás de la solicitud de un crédito es un condicionante a los que todos los clientes se enfrentan. La figura de los préstamos de este tipo precisamente se creó para combatir el papeleo y el formalismo, trayendo consigo las ventajas siguientes:

  • No es necesario acudir a la entidad bancaria para solicitarlo u aceptarlo.
  • Se hacen efectivos en minutos u horas, caso contrario al de los créditos convencionales.
  • Se pueden utilizar para cualquier propósito. No es necesario que el usuario dé cuenta del uso que le dará al dinero.
  • En función del tipo de cliente, se puede acceder a una cantidad importante de forma inmediata.
  • La mayoría de las entidades bancarias cuentan con esa figura en los servicios que ofrece (en España la ofrecen el 90%).

Este tipo de crédito solo se presenta a los clientes activos del banco, de manera que no se utiliza con un mecanismo para captar nuevos prospectos.

De hecho, cuanto mayor sea la antigüedad de este, mayores son las posibilidades de que la entidad lo ofrezca. Otros elementos, como tener las deudas al día, tener la nómina domiciliada, contar con inmuebles notificados al banco y disponer de un historial de productos contratados incrementan las posibilidades de recibir este tipo de crédito.

La mayor ventaja, no obstante, está en que el cliente no realiza el proceso, sino que es la entidad la que lo agiliza. Esto trae de por medio el que la notificación de aprobación puede llegar sin previo aviso, en un momento en el usuario necesita disponer de un dinero con prontitud.

Inconvenientes de solicitar un préstamo preconcedido

Como no podría ser de otra manera, no todo son rosas en el momento de aceptar este crédito. Son varios los elementos a considerar, siendo el primero la necesidad de establecer una deuda con el banco.

Muchos clientes terminan aceptando este dinero sin que previamente haya habido una necesidad real de disponer del crédito. Se termina entonces estableciendo una deuda superflua con la entidad, la cual puede condicionar los movimientos bancarios en el futuro.

El segundo inconveniente es que, al menos en la mayoría de los casos, las condiciones del préstamo no se pueden negociar. Debido a que es el banco quien realiza todo el proceso y determina la cantidad, también se guarda el derecho de establecer las condiciones de pago. Solo unas pocas entidades permiten negociar las circunstancias de retribución del dinero.

A través de todo esto surge su tercera desventaja: su coste real suele ser más elevado que los créditos convencionales.

Aunque determinados puntos de las condiciones de pago puedan simular ser favorables, como los intereses o los plazos finales, lo cierto es que visto en conjunto ofrecen mayores restricciones que aquellos que se han contratado a través de la solicitud convencional.

Por todo esto, los clientes deben valorar objetivamente la necesidad de aceptarlo. Como referencia, se puede considerar lo siguiente:

  • Estar al tanto de todos los puntos del contrato. Valorarlos, discutirlos con un tercero y valorar si es provechoso el crédito.
  • Pensar sobre si se podrá hacer frente a las condiciones de pago en el futuro. Considerar las otras deudas y planes a corto plazo.
  • Meditar sobre la necesidad real de disponer del dinero en ese momento.

La obtención de un crédito sin solicitarlo es una figura que a todos los clientes resulta atractiva. Pese a ello, existen varias alternativas a los préstamos preconcebidos, como son los anticipos de nómina y los créditos rápidos que ofrecen otras entidades privadas. La elección final siempre depende del cliente, y esta puede ayudar o perjudicar su economía durante los próximos meses.

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