Los préstamos son una manera muy común de resolver la falta de liquidez ante ciertos compromisos, gastos, proyectos o emergencias. ¿Estás pensando en pedir uno y no sabes cuál es el mejor o el más conveniente?

Si todavía no sabes qué es exactamente lo que necesitas, acabas de llegar al lugar indicado. Aquí vas a descubrir cuáles son los tipos que existen y de qué manera son útiles según las diferentes circunstancias en las que se encuentre un solicitante.

Tipos de préstamos

No necesariamente tienes que tener problemas financieros  para que consideres un préstamo en un momento determinado. También son muy provechosos cuando se presenta una oportunidad de negocio y necesitas liquidez financiera inmediata para poder invertir.

Préstamos personales

Hay muchas razones para solicitar un préstamo o crédito personal. Usualmente, este se pide para pagar cosas como vacaciones, una salida extraordinaria, comprar electrodomésticos o artículos que no son necesariamente de primera necesidad.

Las entidades suelen pedir diversas garantías en caso de impago, los plazos para pagar son significativamente más cortos que los que se otorgan para financiaciones hipotecarias o de vehículos y las tasas de interés son más elevadas.

Es ideal para compras de artículos que pudieras necesitar para trabajar o para equipar tu casa y que sabes que si los dejas para más adelante te pueden costar más caros.

Préstamos rápidos

Este tipo de financiación es muy práctica cuando tienes problemas de liquidez en un momento determinado. Sirve para pagar nóminas, resolver emergencias o hacer inversiones impostergables.

Los bancos y entidades crediticias los otorgan sin exigir muchos requisitos y suelen dar respuestas rápidas ante las solicitudes. Si tienes una tarjeta de crédito, es posible que tu banco te ofrezca este tipo de financiación para que pagues una compra o dispongas de cierta cantidad de efectivo en tu cuenta.

Minicréditos

Son préstamos pequeños de entre 100 y 500 € y que rara vez llegan a los 1.000 euros. Se otorgan prácticamente de inmediato y tiene un plazo de devolución no mayor a los 60 días.

Ese es un tipo de financiación que se puede pedir, por ejemplo, para resolver emergencias de salud, reparar el coche o llegar a fin de mes porque el presupuesto se ha desbalanceado por alguna razón. No piden muchos requisitos y casi siempre los otorgan en pocas horas.

Préstamos de coche

Casi siempre se tramita a través de la agencia que vende el coche. Esta es la forma más fácil porque al estar asociada al banco o la empresa financiadora, el papeleo es más fluido y la aprobación es más rápida.

En el contrato se establecen las condiciones que por lo general incluyen un seguro y los derechos de propiedad del vehículo hasta que este quede totalmente pagado.

Los créditos para coches no tienen cifras mínimas o máximas más allá de las determinadas por la capacidad de pago del solicitante. Los plazos pueden ser desde los 12 hasta los 60 meses y las tasas de interés se ajustan según el tiempo convenido.

Hipotecas

El préstamo hipotecario normalmente lo otorgan las entidades bancarias. Ese es de mayor cuantía y se usa para comprar la vivienda principal.

Casi siempre se otorga a plazos largos como 20, 25 y hasta 50 años, y la tasa de interés suele ser más baja que para cualquier otro tipo de financiación. Como su nombre lo indica, la garantía es la misma vivienda que se está comprando.

Cada entidad tiene sus políticas y lo recomendable aquí es que investigues y compares para saber cuál ofrece el mejor plan de financiación para la adquisición de la vivienda familiar.

Unificación de varios préstamos

Cuando se tienen varias deudas, como la hipoteca, la de coche y tarjetas de crédito, se puede recurrir a la unificación de préstamos. Esto es convertir la totalidad de la deuda en una sola cifra y se financia con pagos únicos.

Es importante encontrar una buena empresa mediadora que sea capaz de ofrecer una tasa de interés aceptable y plazos más cómodos para pagar.

Préstamos con Asnef

Es especial para personas que han caído en este listado de morosidad, ya que esto es un problema cuando se trata de pedir créditos en los bancos.

Hay empresas que prestan el dinero sin necesidad de comprobar que el solicitante esté en Asnef. Lo único que pide es que tenga una nómina o que compruebe que tiene una fuente de ingreso para prestarle el dinero que necesita. Los créditos con Asnef no son muy altos y por lo general tienen también plazos bastante cortos para la devolución del capital.

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